—¡Alana! ¿Es verdad? ¿Me recuerdas? —exclamó Jasper con los ojos brillantes. Se abalanzó sobre mí, agarrándome por los hombros, visiblemente emocionado y con los ojos enrojecidos.
Mientras tanto, al otro lado...
Mateo, al escuchar esto, dejó caer su tableta y miró con tristeza nuestra foto juntos.
Un sueño efímero.
Tarde o temprano, tenía que despertar.
—¿Soy tu novio? ¿Lo recuerdas? —insistió Jasper al ver que no respondía, apretando sus manos sobre mis hombros con más fuerza, su voz cada vez