La respuesta de Júlia llegó en silencio y sin dudar. Se puso de puntillas, inclinó mi cuello y me dio un beso simple; pronto pude ver su hermosa sonrisa.
–Claro, quiero estar contigo y no me importa cómo. Y voy a estar a tu lado, y prometo que juntos encontraremos una forma de quitarle la custodia de Dália a Carla. Allí en el cementerio dijiste que cuidarías de mí, que ya no estaba sola, y yo te digo lo mismo a ti. No estás solo, y desde hoy enfrentaremos todo juntos, como pareja–
Mi pecho se l