Julia me miró sorprendida al oírme pronunciar su verdadero nombre.
–Sí, ya sé tu verdadero Nombre, Julia García. Sé que entraste en esta casa solo para espiarme, sé que hackeaste mi computadora, pusiste un dispositivo de escucha en mi despacho, montaste aquel video, descargaste aquel documento, sé que eres la responsable de toda esta desgracia que está ocurriendo en mi vida. Pero sinceramente, nada de eso me importa ahora, te prometo que seré indulgente contigo si me dices dónde está mi hija.–