–Habla la madre de Dália, ¿puedo hablar con ella?–
Apreté el celular en mi mano sintiendo rabia y frustración mientras recordaba todo lo que Leonardo me había contado.
Rápidamente me aparté yendo a un lugar más reservado, mientras intentaba calmarme.
–¿Aló? ¿Sigue ahí?–
–¿Cómo… cómo se atreve a llamar y decir que quiere hablar con Dália después de todo lo que le hizo? ¿No tiene ni una pizca de vergüenza o remordimiento?–
–¿De qué está hablando? Ah… Leonardo también ya le llenó la cabeza–
–¡Uste