Sebastian conducía en silencio, con la expresión aparentemente tranquila de siempre, pero por dentro estaba inquieto.
A cada minuto, miraba por el retrovisor solo para ver la figura de la joven encogida en el asiento, mirando al vacío.
Suspiró, perturbado por la situación. Quería saber qué había ocurrido, y miles de suposiciones comenzaron a cruzar su mente; al recordar el día en la terraza, pensó que algo similar podría haber pasado.
Esa simple posibilidad fue suficiente para hacerlo apretar e