"César"
Después de que Camila salió corriendo, necesité unos minutos en la penumbra del bar para que mi cuerpo recuperara el control. El aire parecía insuficiente. Allí, rodeado por el olor a ginebra y adrenalina, finalmente me cayó el veinte: lo había arruinado todo. Era Camila. Siempre fue ella.
Sentir su cuerpo encajado en el mío, la urgencia de su beso... aquello era real. Cada día más, solo tenía ojos para ella, observando cada paso, cada sonrisa; era un maldito obsesionado. Y ahora, tendr