Capítulo 28. Falla de seguridad
"Augusto"
Isabella estaba tan nerviosa que no se daba cuenta de que era yo quien la abrazaba. Como não abría la puerta y parecía no oírme, derribé la puerta del baño.
El susto fue tan grande que se desmayó en mis brazos.
Mi casa era un caos. El equipo de seguridad caminaba de un lado a otro, revisando qué había sido dañado y si los ambientes eran seguros.
Pero nada de eso me importaba.
No consigo expresar con palabras el pavor que sentí desde el momento de la llamada de Isabella hasta que subí al auto y conduje como un loco para llegar a casa, con miedo de que fuera demasiado tarde.
Isabella no sabía que teníamos un equipo de seguridad listo para actuar en casos así; no se lo había explicado pensando que no era necesario, que ella estaba segura bajo mi techo.
El equipo llegó minutos después de la llamada, neutralizando a los delincuentes.
Nunca había pasado por una situación así y ahora, con ella desmayada en mis brazos, me sentía impotente y culpable.
Esto había sucedido dentro de mi