Capítulo 141. Declaración
"Isabella"
El camino hasta la casa de Augusto fue demasiado silencioso. La tensión chispeaba en el aire, atrapada dentro del coche.
Ninguno de nosotros encendió la radio. El sonido del motor llenaba el espacio entre nosotros, junto con algo no dicho, pesado, casi palpable. Yo observaba sus manos en el volante, demasiado firmes, los dedos tensos; no pude controlar mis pensamientos, recordando esa mano en mi cuerpo.
El beso en el ascensor todavía ardía en mis labios. El calor de su cuerpo cerca d