Capítulo 125. Casos de familia
"Augusto"
No llamé a la puerta. La empujé con fuerza, sintiendo la madera chocar contra la pared. El empleado intentó decir algo, pero pasé de largo. Conocía aquel camino mejor que nadie. El despacho de mi padre siempre había sido el centro de todo: decisiones, manipulaciones, sentencias.
Él estaba sentado tras su escritorio, impecable como siempre. Su calma solo aumentó mi furia; conocía muy bien esa mirada, él ya sabía que yo vendría tras lo ocurrido.
— ¿Qué mierda hiciste? — pregunté, sin ro