47. Llegadas Desde Italia
[GIANNA]
Me tiene aprisionada entre sus brazos, y no me quejaría si es que no me tuviese que ir. Intento zafarme lo más sigilosamente posible para no despertarlo, pero es imposible; cuando giro mi rostro para verlo ya tiene sus ojos abiertos de par en par.
—¿Dónde crees que vas?— Me pregunta con una media sonrisa.
Planto un beso en su antebrazo y le sonrió —Guapo, yo sé que tú estás de descanso, pero yo debo ir al restaurante, los contratistas llegarán en nada.— Le explico.
—Cinco minutos.— Me