XXV. Fin de las negociaciones
Punto de Vista de Oliver Wilde
Al no encontrar nada, nos dejaron pasar sin celulares, para evitar que nos lleváramos alguna evidencia.
Entramos a un casón y confieso que me hacía la idea de que estarían en un sitio más siniestro, un almacén viejo, escondidos en un subterráneo, no sé, pero encontramos al tal Greco muy sentado en un sofá y tuve aguantarme mucho para no irle arriba a partirle la cara y exigirle que liberara a mi mujer.
Un tipo corpulento, con la cabeza rapada y más tinta encima en