Al día siguiente, el sol se elevó con suavidad sobre la ciudad, tiñendo el cielo con delicados matices de rosa y dorado.
Judy se despertó con los nervios a flor de piel. Hoy sería un día sumamente agitado, repleto de preparativos para la gran convención corporativa. Tenía la mente saturada de pensamientos sobre el vestido, el peinado y la manera correcta en que debía saludar a los invitados al día siguiente.
Se vistió a toda prisa, asimilando el peso de la jornada que se avecinaba. Anhelaba que