Judy permaneció inmóvil en su lugar mucho tiempo después de que la voz de Vanessa se hubiera desvanecido.
La sala de estar se sentía demasiado grande.
Demasiado silenciosa.
Demasiado fría.
Vanessa y su amiga se habían ido, pero sus palabras seguían flotando en el aire como un humo que se negaba a desaparecer.
Judy bajó la mirada lentamente.
Le temblaban las manos.
No entendía por qué Vanessa la odiaba tanto.
Ella no había hecho nada malo.
No había pedido este matrimonio.
No había pedido esta vi