Me quité todas las prendas, las echo a la basura y no puedo desprenderme de las bragas. Me meto a la ducha con agua fría, me estrujé el rostro y la piel. El agua cae y ni siquiera me afecta sentirla helada, estoy adormecida. Lo único que hago es llorar y llorar. Salgo envuelta en la toalla, arrojé el panti en la cesta de mi cuarto y veo a Marjorie en mi cama. Me señala la taza de café en sus manos y niego, pero ella insiste.
—Ven, siéntate —palmeó el colchón—, tómate este café y deja que te ap