—Barbara, ¡déjala, no quiere hablar! —Mi padre me defendió.
Los dejé a ellos, ya vacié el armario. Empiezo a sacar mis zapatos y la primera maleta está llena. Voy hacia la segunda, necesito sacar mis revistas y fotos de Ken debajo del colchón.
—¡Imbécil!, no podrás con ella y cuando te des cuenta no la aceptaré.
—Tú la has tratado mal —papá le sacó en cara—. No coincido con la madre perfecta.
Necesito sacar las fotos, la mejor manera es echándolos del cuarto.
—¡Vayan afuera y denme silencio!