—Luzco todo menos sexi, parezco un globo a punto de estallar —lloriqueo gateando en la cama hasta situarme a su lado.
—Para mí eres perfecta —susurra en mi oído. —¿Te he dicho cuánto te amo?
Comienza a repartir besos en mi hombro, sus labios están tibios, es una suave y tierna caricia.
—N-no... —titubeo.
Se aparta una centímetros quedando cerca de mi rostro, contorneo sus facciones haciendo que cierre los ojos al acto.
—T-e-a-m-o —deletrea lentamente. —gracias por hacerme el hombre más afortu