—¿Qué quieres? —musito tan bajo que tal vez no me escucharon. El fastidio en mi rostro es notable. —¿No tienen otra cosa más interesante qué hacer?
—Uy, el patito feo está de malas —las risas de las demás resuenan en el lugar.
Poso la vista en mi gaseosa, nunca soy capaz de sostenerle la mirada.
—Mejor vámonos, estamos perdiendo el tiempo —sugiere Becca.
«Al menos una que utiliza el cerebro» pienso.
Se alejan y se sientan en unas de las mesas cerca del otro ventanal, suelto el aire que no me h