La mañana recibió a Thania Purry en el lujoso ático del distrito financiero de SCBD rodeada de lujo, pero su rostro no reflejaba la menor felicidad. En el baño principal, revestido de mármol de Carrara, el sonido del agua salpicando se repetía una y otra vez, acompañado por arcadas y gemidos ahogados.
—¡Ugh...! ¡Huek...!
Thania se aferró al borde del lavabo con los dedos temblando violentamente. Un líquido transparente escapó de sus pálidos labios. Las intensas náuseas que la atormentaban desde