Thania apretó las manos con fuerza detrás de su bolso, ocultando la irritación que le quemaba el pecho. Sin embargo, al percibir el destello frío en los ojos de Daryl, que exigía obediencia, se vio obligada a inhalar profundamente y forzar la sonrisa más comprensiva que pudo mostrar.
—Está bien, si esa es tu razón por el bien de la empresa, cariño —susurró Thania con dulzura mientras acariciaba la firme mandíbula de Daryl con la punta de los dedos—. Esperaré con paciencia. Ya te he esperado dur