El coche llevaba tres minutos en movimiento cuando el Especialista llamó.
No por auricular. Por teléfono directo.
Eso significaba que quería que todos oyeran.
Isadora lo puso en altavoz.
—El francotirador tiene veintiséis años. Pasaporte checo, probablemente falso. Equipo de nivel medio. No era un asesino de primer nivel.
—¿Por qué no? —preguntó Marcos desde el volante.
—Porque los asesinos de primer nivel no dejan que los neutralicen. —Pausa breve—. Era un mensaje. Alguien quería que supiéramo