Laila despertó fresca como una lechuga, se estiró un poco para levantarse y acicalarse, porque debía ir a la empresa para cumplir con sus deberes. Salió de su habitación muy alegre, algo que no se le veía casi nunca. Al llegar al comedor, Nara, ya estaba ahí con todo listo para la baronesa. Disfrutó de su comida, había unos platillos de comida humana que Laila saboreó como nunca, elogiando a su fiel empleada.
Antes de irse elogio a Nara, algo que hizo que la mujer saltara de alegría, porque era