A veces el destino actúa en forma extraña y a su gusto, pues justamente el dueño del castillo, el vampiro anciano Vaslac, que estaba en la reunión mensual con el consejo, percibió la energía de su amigo licántropo, simplemente se levantó de su sitio pidiendo disculpas
—Discúlpenme, me acaban de avisar de un problema en mi castillo, adiós
Desapareció de allí en una bruma oscura, reapareciendo en la sala del castillo, esa energía le llegaba con mucha fuerza, observaba a todos lados hasta que se fi