El rostro del rey vampiro se ensombreció en cuanto escuchó el nombre de su padre. Sin quitar la suspicaz mirada sobre el recién llegado habló.
—Entremos a mi castillo. Quiero hablar contigo a solas.
El rey vampiro se adelantó siendo seguido por Damián. Todos se fijaban que el recién llegado se parecía mucho a su rey, las miradas de incredulidad eran avasalladoras. Sin embargo, nadie dijo nada, porque sabían que su rey los escucharía. Entraron al castillo y a muchas personas les impactó la presencia de Damián, caminaron hasta el despacho en donde el rey ingreso primero después que entró el otro este cerro la puerta tras de sí.
El rey vampiro se quedó parado en medio de su despacho y al frente de Él estaba parado también Damián. Cuando de repente el rey cerro sus ojos para mentalmente llamar a su padre "Papá, ven a mi despacho, ahora mismo". Vlad estaba leyendo un libro cuando oyó en su mente el llamado de su hijo, aunque el tono en que llegó no le gustó mucho, parecía como si estuviese