Clara
El trayecto hasta la empresa se me hace más largo de lo normal, aunque el chofer conduce igual que siempre. Miro por la ventana sin ver realmente la ciudad, porque lo único que se repite en mi cabeza es la misma frase una y otra vez.
Un año, solo un año.
No suena tan terrible cuando lo pienso así. Un año fingiendo algo que, en el fondo, ya estamos fingiendo desde hace semanas. Un año con reglas claras, con fecha de caducidad. Después divorcio, libertad, dinero asegurado y Liam protegido.