Evelyn
—¿Qué pasa? —pregunta Sebastian, apoyando la carpeta sobre la mesa. Evidentemente no puedo dejar de mirarlo como una tonta—. ¿Por qué me miras así?
Tardo un segundo en reaccionar. Siento que mi mente todavía está en ese pasillo del hospital.
—No es nada, de verdad
Pero no puedo evitar recorrer su rostro otra vez. La forma recta de su nariz, las cejas, los labios, incluso los mismos ojos azules que, cuando se tensan, se vuelven casi idénticos a los de… No. No puede ser.
—Evelyn. —Su voz b