Clara
Me siento en el borde de la cama con el portátil abierto sobre las piernas, la pantalla ilumina la habitación en penumbra mientras afuera el día avanza sin que yo sea consciente del tiempo. Llevo horas leyendo, buscando, cruzando nombres, fechas, registros, cualquier cosa que me dé una grieta en la fachada perfecta de Nathaniel Crowe, pero no hay nada. Absolutamente nada.
Es limpio, demasiado limpio.
No tiene antecedentes, no tiene deudas registradas, no tiene conflictos legales, no hay e