Clara
Su boca está sobre la mía y por un segundo todo el ruido del mundo desaparece. El olor a alcohol es fuerte, pero no es eso lo que me desarma, es la forma en que me sostiene, como si tuviera miedo de que me desintegre si me suelta. Intento decirle que no, intento empujarlo, pero mi cuerpo no coopera, mis manos se aferran a su camisa como si también yo necesitara algo a lo que sostenerme, y el beso se vuelve más profundo y urgente.
—Dime qué tiene él… —murmura contra mis labios, en voz baja