El sol ya calentaba los jardines de la mansión Gelacio cuando Joel y Vanessa bajaron al comedor principal. El ambiente en la casa siempre era pesado, pero esa mañana se sentía una calma extraña. En la cabecera de la larga mesa de madera fina estaba Doña Leonor, impecable como siempre, disfrutando de su té con la espalda recta y la mirada fija en unos documentos.
Vanessa entró luciendo un vestido costoso, moviéndose con esa gracia artificial que siempre usaba para intentar agradar a la matriar