* * * * * * * * * BAYÁ * * * * * * * * * *
Le dejo una nota a mi esposa y madre de mi hijo y salgo de la casa para ir hacia mi auto y conducir a toda prisa.
Llego al Punto Rojo y veo demasiado alboroto y movimiento; sin embargo, cuando me ven, todos se quedan quietos.
—¡Ramsés! ¡Ramsés! —grito al subir las escaleras—. ¡Ramsés!
—Estoy aquí, Bayá —escucho detrás y giro.
—¿Por qué a esta hora? ¿Qué es tan importante?
—Entremos a la sala. Todos están reunidos ahí.
—¿QUÉ SUCEDE? NECESITO UNA E