* * * * * * * * * Merlí * * * * * * * * * *
—¡Ay dios! —exclamo asustado, cuando he escuchado un fuerte ruido fuera de mi habitación.
Yo me levanto, me pongo mi bata y salgo.
—Señora, perdón por haberla despertado —se disculpa una mucama mientras recoge la bandeja que s ele había caído.
—¿Qué pasó? ¿A dónde llevas eso?
—Al cuarto del señor, señora.
—¿Por qué? ¿Qué es?
—Es un remedio.
—¿Remedio para qué?
—El señor está un poco mal, señora.
—¿Qué tiene?
—Creo que se debe a que...
—No m