Mundo ficciónIniciar sesiónMe giro en la cama, tomo mi celular de la mesa de noche y reviso la hora: cuatro y veintitrés de la mañana. Mia está rendida a mi lado y -me inclino en mis antebrazos para ver al frente- Patrick también lo está. Yo no, ya he dormido lo suficiente y creo que no volveré a cerrar los ojos en un largo rato.
Me levanto de la cama con mucho cuidado de no despertar a mi hija, está acostado de lado, con su rostro apoyado en las manos. Es un aut&







