Mundo ficciónIniciar sesiónNo puedo abrir mis ojos. Siento los párpados tan pesados que es difícil mantenerlos abiertos. Pestañeo un par de veces, entonces me doy cuenta que estoy en una habitación muy iluminada, sobre mí hay una luz casi cegadora. Todo es brillante, muy blanco. Todo es impoluto. No estoy en casa de Lars, no estoy en mi casa. El olor a yodo y medicinas es mi principal indicativo: estoy en un hospital.
Por fin puedo visualizar mejor lo que hay a mi alrededo







