No salimos de la habitación en todo el día, los sirvientes tuvieron que subirlos las comidas y buscarme algo de ropa. Había dejado la mía en el ático y no tenía nada para ponerme. Aunque claro, no pase mucho tiempo vestida.
Perdí la cuenta de la cantidad de orgasmos que me proporcionó Alexey. En cada asalto parecíamos mucho más llenos de energía que en el anterior. Esperamos mucho esto como para cansarnos tan rápido. Solo era placer que nos brindábamos mutuamente.
Ahora mismo me encontraba sent