Serena
Esto es una locura.
Miro a Margot por inercia, quien está pataleando y gritando con cara de asco, y no puedo sentirme más satisfecha por ello.
—¿Estás bien, pecosa? —Paso mi atención de ella a Bratt al escucharlo—. ¡Te dije que no bebieras de esa manera! Ven, vamos al aseo. —Bratt me carga.
—¡Y yo ¿qué?! —chilla Margot mientras se quita la camisa de él con expresión asqueada.
Zorra desgraciada.
Debajo de la ducha, Bratt me desnuda y me enjuaga toda, hasta que ya no queda restos de v