Me dejo llevar por él hasta el estacionamiento que se encuentra en el edificio de al frente. Allí busca su moto y, cuando conduce hasta quedar delante de mí, me extiende uno de sus cascos y me ayuda a subir.
Obedezco sin titubeo y le rodeo la cintura con mis brazos. En el instante en que nuestros cuerpos entran en contacto, siento un leve estremecimiento, asimismo el corazón empieza su danza eufórica y se me hace dificultoso respirar.
La brisa provoca que la tela de mi ropa vuele junto al cabel