Arianna
Busqué el pedazo de papel en el cajón de mi mesita de noche; sabía que lo había dejado allí. Finalmente lo encontré en el fondo y suspiré, armándome de valor antes de marcar el número.
—Hola —respondió una voz al otro lado de la línea.
—Hola —dije. Miré el nombre en la tarjeta—. Derek. Sé que tal vez no me recuerdes, pero estuve en tu tienda hace una semana. Arianna, la rubia que necesitaba ayuda profesional —expliqué, rezando para que se acordara de mí y no terminar haciendo el ridícul