Aquella mañana, Silvina se levantó muy temprano para preparar todo.
Como cuñada del homenajeado y tercera en la jerarquía femenina de la familia Muñoz,
era su deber acompañar a la Señora Muñoz para recibir a los invitados.
Ese día, no solo llegaron los miembros directos del clan,
sino también las ramas colaterales de la Familia Muñoz.
La Señora Muñoz fue presentándole a cada uno con solemnidad:
—Esta es tu tía segunda y su esposo, tus tíos terceros y sus hijos...
Silvina saludaba con una sonris