Eliss y yo nos quedamos en silencio, parece que Michael era más cruel de lo que imaginamos, yo podía ser cruel con cualquiera pero jamás con mis hijos.
-Hanna.
Las lágrimas comenzaron a rodar por las mejillas de ambas.
-Creo que este es un momento privado y debería dejarlas solas.
-No hace falta, ya he dicho todo lo que tenía que decir.
-Yo no, pero no me molesta que estés presente, Hanna, perdóname si alguna vez te hice sentir que no me importabas, que no te quería o que no eras sufic