Sonreí, no tenía idea de qué demonios haría para mantenerla a raya, pero parecía estar dispuesta a quedarse aquí, tal vez debería mencionarle mis condiciones antes de que se arrepienta y no pueda devolverla.
-No tan rápido princesa Hanna, tengo condiciones, si no te gustan podrías no quedarte aquí.
-Descuide, las aceptaré.
-Ya veremos.
-Soy toda oídos, puede decirlas de una vez.
-Ay... Tu entusiasmo me asusta.
Tendrás prohibido hacer uso de teléfonos, computadoras, internet y todo aquello