-Michael...
-¡No!
¡No voy a dejarla ir!
¡No, no, no, no!
Michael se aferró con todas sus fuerzas al ataúd de Sofía mientras los hombres del señor Igor intentaban apartarlo, gritaba, lloraba, su garganta desgarrada, era un desastre.
-Michael...
-¡Suéltenme! ¡Déjenme!
¡Sofía, mi amor!
¡Perdóname!
¡Por favor, no te vayas!
¡Princesa!
¡Mi amor, te amo!
¡Sofía!
-Michael, hijo...
Mi mamá se acercó a él y lo envolvió en un abrazo por la espalda, intentaba consolarlo y al mis