-Te juro que voy a portarme bien, no me meteré en problemas y si tu amigo el señor Igor me acepta como empleada lo haré, puedo ser su empleada doméstica no me importa, sólo permite que me quede, te lo suplico.
No quiero volver, no quiero seguir en esa casa ni bajo las órdenes de mi padre, por favor mamá.
Mi madre me miraba angustiada, entendía si no quería que me quedara a causarle problemas al señor Igor, pero por ahora esa parecía la única forma de escapar de mi padre, tenía que intentarlo