Uno de sus guardaespaldas me hizo sentarme mientras me apuntaba con su arma discretamente.
La tenía dentro de su gabardina.
Este hombre había deducido que yo era diferente de Azura, a ella no le había apuntado con su arma desde el primer momento.
-¿Qué es lo que quiere de mí, señor Adams?
Sea directo, no me gustan los rodeos y ambos sabemos que usted no se cree el cuento de que no sé cuáles son sus intenciones respecto a su hijo Michael y su nuera Sofía.
Frunció el ceño, le molestó escucha