Michael no podía creer lo que escuchaba, así que tuvo que repetir la pregunta.
-¿Qué? Pero... ¿De qué estás hablando Nana? Esta propiedad es mía, mi padre no puede hacer eso.
Frunció el ceño molesto y desencajado.
-¿Qué demonios está planeando? ¿Asustarme? ¿Asustar a Sofía? ¿A mis empleados?
-Es muy probable niño, sin embargo, no me quedé con las manos cruzadas, en cuánto dijo que debíamos desalojar la propiedad le informé que usted no se encontraba y no podía darse por enterado si no se encont