-Es la edad hija, debes comenzar a cuidarte o los huesos te dolerán por cualquier motivo.
La madre de Eliss la miró con sospecha pero no dijo más.
-Ven, siéntate a mi lado.
Eliss se sentó junto a su madre en la mesa, incluso su padre estaba ahí comiendo con su esposo, era un hombre callado, pocas veces decía algo.
-¡Abuela!
Harry apareció en el jardín.
-¡Hijo!
¡Qué gusto verte mi niño!
¿Cómo estás?
Eres un malcriado.
-¿Malcriado yo?
Harry levantó las manos fingiendo inocencia.
-Primero que nada