Mundo ficciónIniciar sesiónLa habitación estaba tomada por un calor, como si el aire hubiera sido moldeado por el tacto de los dos. Las cortinas cerradas dejaban entrar sólo un hilo pálido de la luz de la mañana, que dibujaba en el suelo las sombras de los cuerpos entrelazados. El olor era una mezcla embriagadora de sudor, sábanas azucaradas y el dulce perfume de Lila, una fragancia que ya formaba parte de su piel.







