Mundo ficciónIniciar sesiónPor un segundo, el mundo quedó en silencio. No había lluvia, no había viento, no había pasado, solo sus ojos brillando como si guardaran un secreto antiguo, y mi mano abierta sobre el vientre que, de repente, parecía el lugar más sagrado del universo. Sentí que el aire se me atoraba en la garganta. Un calor extraño subió desde el pecho hasta los ojos y yo, que siempre me había c







