Decir que miles de sensaciones explotaron en mi estómago fue poco.
Después de quitarse su camisa volvió a tomar mis labios, tímidamente acerqué mi mano a su abdomen y lo acaricié. Sus labios empezaron a descender por mi cuello, solté un suspiro cuando su mano apretó mi seno sobre la blusa, segundos después esta desapareció de mi cuerpo. Cambiamos de posición y esta vez yo estaba arriba de él, sentí su erección presionando ahí donde lo deseaba.
— James -gemí-
— Te deseo tanto Grace -se incorporó