Algo duro estaba incrustado en mi trasero y me empezaba a fastidiar, gruñí sintiendo el dolor de cabeza y con mi mano palmée eso para quitarlo y seguir durmiendo.
- Auch, cariño.
Me sobresalté y me senté rápidamente en la cama. Maldición, mi cabeza.
- ¿Qué mierda haces en mi cama? -grité-.
- Me pediste que durmiera contigo -alzó la ceja-.
- Sí claro.
Lo fulminé con la mirada, él aprovecharía cualquier momento para tenerme en su cama, o en este caso meterse en la mía. Cubrí mi pecho con mis mano