Miré desde la cocina como mi abuela hablaba animadamente con mi falso esposo, empecé a cocinar algo mientras Jane me ayudaba. De repente me tomó de la cara y me obligó a verla.
— Mmm, no, no te has acostado con él —me analizó completamente—. Nop, ¿Por qué?
— Bueno, tal vez porque alguien —resalté— Nos interrumpió.
— Entonces si pensabas hacerlo —me miró pervertida—. Bueno, pero lo entiendo, cómo podrías resistirte a tremendo papasito —mordió su uña—. Sólo usa protección ¿De acuerdo?
Asentí.
— G