Las anécdotas de Ben solían tener matices humorísticos que hilaban una historia entretenida llena de suspenso y diversión. No pasaba un solo día en su vida que no tuviera si quiera treinta minutos de una experiencia merecedora a ser narrada. Aunque después de deceso de su amada esposa se hiciera menos frecuente, el destino siempre se las ajustaba para situarlo de cara a una aventura.
-Entonces tiré de la caña con tan mala suerte que el sedán se rompió y el pez se liberó. Rick, más ágil que yo, s